Las ampollas de proteoglicanos son de esos productos que una
vez que los pruebas no los dejas de utilizar. Habrá épocas en las que descanses
pero lo más seguro es que vuelvas a los proteoglicanos porque los resultados
son sorprendentes.
Gustan tanto porque son productos sumamente eficaces y por sus efectos
a corto y largo plazo. Nada más
aplicártelos notas ese efecto “buena
cara” ya que aportan tersura, luminosidad,
hidratación y confort a la piel. Si los utilizas como tratamiento continuado observarás cómo las arrugas se van corrigiendo, la piel está más firme, aumentan los
niveles de hidratación y se repara el daño solar.
