22 ene. 2016

¿Qué hacer cuando un producto cosmético te produce una reacción?

En general los productos cosméticos deben ser seguros durante su uso normal o razonablemente previsible. Esto no quita para que de vez en cuando (afortunadamente pocas veces) puedan aparecer efectos no deseados al utilizarlos.



Estos efectos no deseados son leves y transitorios la mayoría de las veces y suelen aparecer en la zona de aplicación del producto. Normalmente, al dejar de utilizar el producto cosmético que lo ha producido se observa mejoría. Los efectos no deseados más frecuentes son acné-foliculitis, alopecia, conjuntivitis, dermatitis, descamación-irritación de la mucosa buca, hipo/hiperpigmentación, sensibilización de los dientes y urticaria.


Si alguna vez te ocurre que al utilizar un producto cosmético aparece un efecto no deseado debes acudir a la Farmacia, donde se valorará que dicho efecto no sea debido a la propia composición del producto o a un uso incorrecto del mismo. Una vez confirmado que se trata de un efecto no deseado o un efecto grave no deseado se procederá a la notificación del mismo. Esta notificación se envía a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), que en España es la autoridad competente en materia de Cosmetovigilancia. Debes saber que solamente es obligatorio notificar los efectos graves no deseados (aquellos que producen incapacidad funcional temporal o permanente, discapacidad, hospitalización, anomalías congénitas, riesgo para la vida o muerte) pero la AEMPS recomienda la notificación también de los que no son graves con el fin de recopilar, registrar, investigar y tomar las medidas que sean necesarias.

Al pensar en producto cosmético hay que tener en cuenta que además de los productos para la piel se engloban productos para el afeitado, para el baño y ducha, para el sol, maquillaje, desodorantes y antitraspirantes, higiene íntima externa, cuidados bucales y dentales, productos para el cabello, perfumes, colonias y depilatorios.

Las sustancias que producen más alergia son los tintes capilares (p- fenilendiamina (PPD), resorcinol, m-aminophenol, 4-amino-2-hidroxitolueno), los filtros químicos que se utilizan en los protectores solares (las benzofenonas), los conservantes (metildibromoglutaronitrilo, formaldehído, catón CG. Los parabenos, a pesar de la fama que tienen, son los de menor prevalencia) y fragancias (hay que tener en cuenta que todos los componentes, incluidos los naturales, son susceptibles de producir sensibilidad. Los que con mayor frecuencia lo producen son eugenol, aldehído cinámico, musgo de encina y farnesol).


Desde que se publicó el Reglamento (CE) Nº 1223/2009 sobre productos cosméticos es obligatorio tener un programa de Cosmetovigilancia para profundizar en el cumplimiento de los estándares de calidad de los productos cosméticos. Como no podía ser de otra manera el farmacéutico, como distribuidor, forma parte de la cadena del sistema de Cosmetovigilancia. Por esta razón, a la mínima sospecha de un efecto no deseado producido por un cosmético puedes acudir a la Farmacia donde se actuará de la manera que marca la legislación vigente.

¿Alguna vez te ha producido un cosmético un efecto no deseado?

Si eres farmacéutico y quieres formarte en Cosmetovigilancia te recomiendo el curso del COFM "Cosmetovigilancia, un valor añadido a la Dermofarmacia". He tenido la enorme suerte de poder participar como autora y te servirá para poder desarrollar la Cosmetovigilancia en tu farmacia.

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